Los casos se concentran en el noreste de la isla, dentro de un radio de unos cuatro kilómetros.
Los focos involucran principalmente ovinos y caprinos, con menor presencia en bovinos. Las autoridades dispusieron el sacrificio sanitario de todos los animales en los predios afectados, en línea con los protocolos internacionales.
Sin embargo, las restricciones a la circulación de productos pecuarios comenzaron a afectar el flujo de leche y derivados, presionando precios y complicando la comercialización, incluso para productores sin focos confirmados.
El impacto también alcanza a la cadena ovina, con cierre de plantas y limitaciones logísticas. En paralelo, productores reclaman compensaciones, mientras crece la preocupación por la expansión regional de la enfermedad.
En tanto, la Decisión de Ejecución (UE) 2026/820, publicada el 8 de abril, impone una serie de medidas para evitar la expansión del brote, con obligaciones para todos los operadores de la cadena, desde el ganadero en origen hasta el receptor en destino.
Las principales medidas son:
– Restricción al movimiento de animales susceptibles desde las zonas afectadas de Grecia hacia otros Estados miembros.
– Restricción al movimiento de productos de origen animal procedentes de dichas zonas.
– Obligación de aplicar controles reforzados tanto en origen (Grecia) como en destino (Estado miembro receptor).
Fuente: Valor Carne


