El documento, elaborado por el INTA Pergamino y la consultora LARES, detalla estrategias químicas y riesgos de residualidad para camelina, colza y carinata.
El Grupo Malezas del INTA Pergamino, en colaboración con la consultora LARES SRL, lanzó una actualización de la “Guía técnica para el control químico de malezas” orientada de forma exclusiva a cultivos alternativos de invierno como camelina, colza o canola y carinata.
Este nuevo material de consulta, elaborado por los especialistas Horacio Acciaresi y Martín Principiano, fue pensado como una herramienta práctica para profesionales y asesores técnicos, concentrando su análisis principalmente en la región del norte de la provincia de Buenos Aires.
La publicación cobra relevancia en un escenario donde estas especies despiertan un creciente interés productivo, impulsadas sobre todo por la fuerte demanda global de aceites destinados a la producción de biocombustibles y por los beneficios agronómicos que aportan al incorporarse en las rotaciones tradicionales. Frente a este crecimiento, uno de los desafíos técnicos más importantes es lograr un control eficiente de las malezas sin comprometer la selectividad del cultivo ni generar complicaciones en las secuencias agrícolas posteriores.
Para dar respuesta a esto, la guía desglosa principios activos, dosis orientativas y ventanas de aplicación para tratamientos tanto preemergentes como postemergentes. El trabajo detalla el uso de herramientas químicas conocidas en el mercado como glufosinato de amonio, paraquat, glifosato, saflufenacil, carfentrazone, cletodim, haloxyfop, clopyralid y trifluralina, diferenciando las estrategias según los materiales tolerantes a imidazolinonas o triazinas, y advirtiendo sobre las limitaciones de registro que presenta el caso particular de la carinata.
Finalmente, el documento pone especial foco en el riesgo de «carryover» o residualidad de los herbicidas en el suelo, una variable crítica en los sistemas intensivos actuales. La guía clasifica los diferentes grupos químicos según su nivel de riesgo y precisa los parámetros de lluvias y los tiempos mínimos de espera requeridos entre la aplicación de los productos y la siembra para resguardar la seguridad de los cultivos que completan la rotación.


