Resumen Regional
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Rurales

Los algoritmos también están transformando la producción primaria

El auge de la inteligencia artificial (IA) ha alcanzado todos los ámbitos de la vida cotidiana. En el campo, por ejemplo, mientras el ingeniero agrónomo analiza patrones procesados por algoritmos, drones y robots rastrean los cultivos para predecir rendimientos con una precisión casi quirúrgica.

 

Investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba) explican que, en el sector agropecuario no es nuevo el uso de herramientas para interpretar imágenes satelitales o captadas por drones, sino que son poco difundidas y desconocidas. Estas tecnologías se utilizan para analizar datos de los cultivos, anticipar sequías, prever pérdidas productivas, estimar rendimientos, detectar enfermedades y realizar procesamientos genómicos (datos genéticos).

Marcelo Soria aporta que la IA en el agro es un ecosistema que incluye aprendizaje automático (machine learning), visión artificial y sistemas de recomendación. “Las bases y las aplicaciones están bien desarrolladas. Ya existen sistemas de visión artificial para detectar, por ejemplo, enfermedades en las hojas y aplicar directamente algún producto químico”, explica.

Sin embargo, Soria manifiesta que, para muchos productores, su principal herramienta de manejo de la información sigue siendo la planilla de cálculo “que dificulta bastante la aplicación de otras herramientas más sofisticadas basadas en ciencia de datos”.

Y esto se debe a que las ofertas de productos relacionados con la inteligencia artificial tienen costos elevados. “El acceso a mapas digitales y algún tipo de análisis básico debería ser muy barato, todavía no lo es”, dice.

“La oferta de productos y servicios de IA -agrega el especialista- está muy fragmentada: una startup ofrece servicios de mapeo digital, otra ofrece un sistema de gestión de insumos y manejos, otra un software para detección de enfermedades. Esto es parte de la evolución del sector de negocio de IA, pero hasta que no haya una integración a nivel de proveedores, va a ser difícil que se materialice el potencial de las nuevas tecnologías”.

A futuro, Soria asegura que el fenómeno que tendrá mayor impacto en el agro será la combinación de inteligencia artificial y robótica. “El cambio vendrá porque la agricultura de precisión se va a poder llevar a otra escala, lo cual debería traducirse en mayores rindes, y en la posibilidad de segmentar y especializar el trabajo”.

En la Argentina, este comercio está regulado por la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas (N° 20.247), que reglamenta toda “actividad de producción y comercialización de semillas” para “asegurar a los productores agrarios la identidad y calidad de la simiente que adquieren y proteger la propiedad de las creaciones fitogenéticas”.

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