Los pecanes se expanden sobre poco más de 9.200 hectáreas argentinas.
El dato surge del relevamiento encarado desde el Plan Estratégico Federal para la Cadena de Valor de Frutos Secos. Desde el Cluster del Pecán dieron a conocer tal dato y revelaron que es fruto de una labor de ocho meses de trabajo a partir de un proceso de investigación que involucró a referentes públicos y privados.
Ponderaron que “la iniciativa permitió dimensionar la actividad, analizar su situación productiva y comercial, identificar las principales brechas de competitividad y establecer una visión compartida para orientar su desarrollo.
Uno de los principales resultados del trabajo fue la actualización del dimensionamiento del sector. El relevamiento identificó 38.493 hectáreas implantadas con frutos secos en Argentina, distribuidas en 17 provincias, lo que representa un crecimiento del 66,3% respecto de 2016.
El nogal concentra el 42% de la superficie nacional, seguido por el pecán (24%), el pistacho (23%), el almendro (10%) y el avellano (2%), según las cifras redondeadas del relevamiento.
El estudio también puso de manifiesto la diversidad de situaciones que atraviesan las cinco cadenas productivas, con distintos niveles de desarrollo, incorporación tecnológica, orientación comercial y necesidades de inversión.
En el caso del pecán, con aproximadamente 9.260 hectáreas identificadas (sumando superficie joven que no pudo identificarse a través de imágenes satelitales pero que fueron informadas por referentes provinciales el total sería 9.850), el Plan reconoce una cadena joven, en expansión y con una marcada orientación exportadora. Entre sus principales desafíos se destacan la mejora de la productividad y calidad, la incorporación de tecnología y el desarrollo de infraestructura de acondicionamiento y procesamiento que permita acompañar el crecimiento de la producción.
El diagnóstico identificó desafíos que atraviesan al conjunto de las cadenas: brechas productivas y tecnológicas, acceso desigual a asistencia técnica especializada, información sectorial insuficiente, necesidades de investigación aplicada, dificultades de financiamiento y limitaciones en infraestructura de cosecha, poscosecha y procesamiento.
En materia comercial, el estudio también identificó oportunidades de agregado de valor. Mientras que el 81% del volumen exportado de frutos secos entre 2015 y 2025 correspondió a productos con cáscara, el 97% de las importaciones ingresó en formato pelado.
Una de las principales conclusiones del Plan es que el desafío del sector ya no pasa solamente por aumentar la superficie implantada, sino por transformar ese crecimiento en mayor producción, eficiencia, rentabilidad y valor agregado.


