En el marco de la jornada de capacitación sobre nutrición en trigo y maíz realizada por COOPAR en la Sucursal Crucesitas Octava, Prensa COOPAR dialogó con el Ing. Agr. Juan Manuel Pautasso, del INTA Diamante, quien profundizó sobre la importancia de pensar la fertilización como parte de un sistema productivo sustentable y analizó las perspectivas para los cultivos ante un escenario marcado por el fenómeno El Niño.
—Durante la charla hizo mucho hincapié en que la nutrición no puede analizarse de manera aislada. ¿Cuál es el punto de partida?
—La idea es incorporar el manejo puntual de la nutrición de los cultivos de trigo y maíz dentro del sistema productivo. Cualquier práctica debe formar parte de un sistema sustentable y productivo en el tiempo, basado en principios agronómicos como una adecuada rotación de cultivos, alternando leguminosas y gramíneas.
Pautasso explicó que una de las principales limitantes de los suelos entrerrianos es su susceptibilidad a la erosión. En ese sentido, destacó la importancia de la siembra directa, de mantener los rastrojos sobre la superficie y de sistematizar aquellos lotes con pendiente, prácticas que contribuyen a proteger el suelo y reducir los efectos de la erosión hídrica.
—¿Por qué es tan importante mirar el sistema antes de pensar solamente en la fertilización?
—Porque muchas veces queremos solucionar con una práctica puntual problemas que vienen de años de manejo deficitario. La nutrición, al igual que el manejo de malezas o insectos, expresa su máximo potencial cuando se trabaja sobre lotes que previamente vienen siendo manejados de manera sustentable.
—¿Qué importancia tiene el análisis de suelo para tomar decisiones?
—Es fundamental partir de un buen diagnóstico. En nutrición eso significa contar inicialmente con un buen análisis de suelo, que nos permita conocer cuál es la disponibilidad o fertilidad natural que tiene ese suelo para abastecer al cultivo y, a partir de allí, determinar cuáles son los nutrientes que debemos incorporar.
—¿Cuáles son hoy los nutrientes que requieren mayor atención en nuestra región?
—Si bien los cultivos necesitan 17 nutrientes para desarrollarse y completar su ciclo, en nuestra zona el manejo correcto de cuatro o cinco permite evitar buena parte de las principales limitaciones nutricionales. En trigo, los nutrientes que principalmente limitan la producción son nitrógeno, fósforo y azufre; mientras que en maíz debemos atender especialmente nitrógeno, fósforo, azufre y zinc. El potasio comienza a aparecer como deficitario en algunas zonas de la provincia, principalmente hacia la costa del Uruguay.
—Estamos atravesando un año Niño. ¿Qué escenario puede plantearse para los cultivos?
—En el caso del trigo, si uno observa las estadísticas de los años Niño, no aparece una relación tan clara. Estos fenómenos tienen una alta implicancia principalmente durante noviembre, diciembre y enero. Para el maíz, en cambio, un año Niño puede generar condiciones más beneficiosas, ya que su período crítico de definición del rendimiento, cuando más agua necesita, se produce durante diciembre en los maíces de siembra temprana. Si esperamos un año Niño dentro de cierta normalidad, podemos hablar de buenas condiciones para el desarrollo de los cultivos de verano.
Pautasso resumió ese escenario con una definición concreta: “Un año Niño es sinónimo de buen año en los cultivos de verano”. Además, explicó que los registros históricos de rendimiento muestran que, en Entre Ríos, durante los años Niño el maíz temprano suele posicionarse mejor que el tardío.
—¿Y qué atención habrá que prestar al aspecto fitosanitario, particularmente después de lo ocurrido con la chicharrita?
—Es una plaga que todavía estamos conociendo. Nuestra región no es una zona endémica, sino marginal para la chicharrita. El problema grave que tuvimos se produjo después de tres inviernos prácticamente sin heladas y en un contexto de siembras escalonadas de maíz. Incluso en aquella campaña, si bien el maíz temprano pudo haber tenido alguna merma de rendimiento, el impacto no fue tan importante como en el maíz tardío, que resultó mucho más afectado.
En este contexto, el especialista señaló que los años Niño vuelven a posicionar al maíz temprano como una mejor alternativa frente al tardío en Entre Ríos. Los registros históricos, explicó, muestran que en estos escenarios el maíz temprano obtiene mejores rendimientos, por lo que no habría demasiadas razones para retrasar la siembra, salvo situaciones particulares de cada lote.
La jornada desarrollada en Crucesitas Octava permitió así abordar la nutrición desde una mirada integral, relacionándola con el manejo del suelo, el diagnóstico, el clima y la sanidad de los cultivos, aspectos fundamentales para la toma de decisiones de cara a una nueva campaña.



